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          martes, noviembre 21, 2006

          Evolucion del traje escolar

          EVOLUCION DEL TRAJE ESCOLAR


          A modo de introducción, digamos que existe un general desconocimiento dentro del colectivo estudiantil (tunas) sobre la procedencia de las vestimentas que tan orgullosamente portamos.

          ¿Cuál es el origen del traje de tuno?, ¿De qué siglo data?, ¿Qué prendas -si es que las hay- se han conservado fielmente con el paso del tiempo?, ¿Vestían así los estudiantes de las viejas universidades españolas o todo es producto del marketing, cuando no existía aún ese concepto, de un grupo musical que en un momento determinado supo vender una imagen y sin habérselo planteado acabó creando escuela? Hoy haremos un breve recorrido por la historia del traje escolar desde el inicio de la universidades hasta el decreto de su desaparición en 1835, y lo iremos acompañando con imágenes para hacerlo más comprensible.

          La primera pregunta que surge es, ¿por qué diferenciar a los estudiantes del resto de la población?, ¿qué necesidad había de un traje escolar? Y la respuesta es muy sencilla. En una sociedad poco instruida como la del medioevo el recurso de identificar ciertas galas exteriores con una concreta corporación era frecuente pues facilitaba grandemente, sin necesidad de indagación alguna, el reconocimiento como perteneciente a dicho grupo por parte de las personas ajenas al mismo.

          No existía un modelo típico de atuendo estudiantil (salvo en el caso de los colegiales en el que las Constituciones regulan la forma en el vestir de los alumnos), sino más exactamente prohibiciones expresas acerca de materiales, telas, colores y ornatos que no debían formar parte del mismo, al no ser acordes con la austeridad monacal que desde sus comienzos presidía los Estudios.

          Un ejemplo de estas prohibiciones lo tenemos en los Estatutos de la Universidad de Orihuela. En ellos se dedica un escueto capítulo a la presencia de los estudiantes en la universidad, pero con un título harto significativo: "Prohibiciones a estudiantes".

          En él se contenían toda una serie de tópicos repetidos en otras universidades y que iban encaminados a erradicar una serie de males comunes en la masa estudiantil durante los siglos XVII y XVIII. Entre estos tópicos, junto a la prohibición de portar armas, de provocar peleas, de participar en juegos de azar o la prohibición de asistir a representación de comedias en horas y días de clase, figuraba la de "prohibición de vestir prendas de color".

          El origen eclesiástico de las primeras escuelas influyó en el uso de una serie de prendas semejantes a las de los religiosos. Estas ropas eran la loba, el manteo y el bonete.

          Rezaba una copla popular:

          El tuno es igual que el cura
          en lo negro del color,
          mas ante hermosas mujeres,
          no, no ¡y no!


          Su uso era obligatorio, pues, cuando el estudiante nuevo llegaba a la Universidad era examinado sobre sus vestimentas, antes de matricularse por el cancelario, quien mostraba su conformidad extendiendo un boleto que decía “Va arreglado en el traje”.

          Una vez admitido el escolar se cuidaba de no lavarlo, pues “El desaseo y deterioro de este traje era una de las galas del estudiante veterano.”



           Vemos en primer lugar las puertas de estanterías de manuscritos e incunables de la Universidad de Salamanca, pintadas por Martín de Cervera en 1614.

           (der.) Nos fijamos en este detalle (puerta izquierda). Es una escena de clase.

          La pintura representa el ambiente de una clase del antiguo Estudio salmantino y la diversa indumentaria de los estudiantes, seglares en su mayoría a pesar de sus apariencias. Diversidad en la indumentaria estudiantil que se aprecia en los distintos colores de las lobas. Vemos negras, pardas.

          Diversos tipos de tocados, chambergos, bonetes, y distintos colores de hábitos según la orden religiosa del alumno.

          En la Universidad de Valladolid, los Estatutos del siglo XVI, bajo un epígrafe denominado «de la honestidad de los estudiantes» (art. 30), indicaban cuáles debían ser las vestiduras propias para sus escolares: «...que los estudiantes desta Universidad, anden honestos en su vestir y traje.

          Y que ninguno pueda traer ropa de seda, o cosa guarnecida con ella, ni gorra, ni capa, ni sombrero de seda, ni lana. Sino loba o manteo, y bonete castellano.

          Ni traiga sombrero grande sobre el bonete por las escuelas, ni entre en los Generales con ellos.

          Ni traiga muslos de seda, ni acuchillados, ni camisas labradas con oro o seda»
          El artículo de los Estatutos era, como hemos visto, una llamada a la austeridad pero sin embargo no olvidaba la existencia de universitarios llamados pobres.

          Para estos decía «...permitimos que los estudiantes muy pobres y los que sirvieren, con licencia del Rector puedan traer caperuza o gorra o capa, y no de otra manera».

          El traje, así descrito por los Estatutos, se denominaba de manera genérica hábito.
          Examinemos ahora cada una de sus partes.

          La loba consistía en un alzacuello que se ceñía en la zona del pescuezo y después se ensanchaba hasta los hombros, para caer desde estos hasta los pies.

          Esta pieza tenía una abertura delante y la parte superior, y dos en los laterales que les permitían sacar los brazos.

          Estaba confeccionada de paño y de amplio vuelo, aunque luego se recogió hasta la pantorrilla.



           (Izq.) Talla en madera conservada en el Rectorado de la Universidad de Salamanca. Representa a un estudiante colegial.

          Porta una loba larga hasta los pies, y se puede observar con mucha claridad los amplios cortes laterales para sacar los brazos.

          La vestimenta es tremendamente austera, como mandaban los cánones, y si no fuera por la beca podríamos pensar que se trata de un miembro de alguna comunidad religiosa.

           Representación de un estudiante en una cerámica valenciana del siglo XVIII.

          Observamos que el acortamiento de la loba es evidente
          Antiguamente la loba se completaba con el capirote, que se unía a ella para resguardar cuello y testuz de las inclemencias meteorológicas; esta prenda fue reservándose paulatinamente para los maestros y reduciéndose hasta degenerar en la actual muceta que usan los doctores en los actos universitarios solemnes.



           (1) Doctor en Derecho, pintado por Zurbarán, y que representa fielmente la vestidura académica española del siglo XVII.

           (2) Viste loba, predecesora de la actual toga, de corte talar y las grandes aberturas laterales.

           (3) Observamos ahora el capirote.

          Si bien esta fue una prenda que nació con un uso funcional determinado, con el tiempo pasó al terreno de los símbolos del mundo académico y se convirtió en una distinción de la misión de enseñar.

          Su parecido con la actual muceta ya es evidente.

           (4) El bonete, cubierto por una gran borla, y que con el paso del tiempo se convertirá en el birrete que aún se emplea en los actos académicos solemnes.

           Un detalle interesante es que bonete y capirote son de diferente color. Esto en un principio fue así; pero en 1859 se decreta que ambos deberán ser del color del capirote, que a su vez será del color de los estudios que representa.

          El color negro se reserva para uso exclusivo del Rector.

          Los estudiantes se tocaban con el bonete. Éste era un gorro que, como el resto de sus vestiduras, no les era privativo, sino que se identificaba también con el de los eclesiásticos aunque su forma no fuese idéntica.

          Los graduados y colegiales, y por extensión todos los escolares, tendían a llevar bonete de cuatro picos en las cuatro esquinas, que en vez de subir como en el de los clérigos salían hacia afuera.

          El adorno para cubrir su cabeza se hizo una seña de identidad de este cuerpo, hasta el extremo de que el refranero lo utilizaba como sinónimo de letras y de hombres letrados.

          Así, por ejemplo, se decía: «bonete y almete hacen casas de copete», para apostar por las letras y las armas como las dos vías de promoción social de la Edad Moderna.



           En este fragmento de las puertas de Martín de Cervera, pueden apreciarse con toda claridad los bonetes con sus punta apuntando hacia fuera.

          Covarrubias nos define el bonete como “cierta cobertura de cabeza [...] de cuatro esquinas que encima forma cruz”. Sobre él ponían los doctores la borla, conjunto de hebras rematadas en un botón, como insignia de su grado académico. La borla era del color que la simbología asignaba a cada rama de la ciencia (colores que hoy, además, se emplean en las becas, prenda de la cual hablaremos posteriormente); así, amarillo para medicina, rojo para derecho, blanco para teología, etc.



           Ilustración que sirvió de cabecera a un entremés de Miguel de Cervantes, "La elección de los Alcaldes de Daganzo", y donde podemos apreciar el manteo de un estudiante luciendo un bonete.

          La prenda de abrigo por excelencia era el manteo.

          De esta palabra derivó el apelativo manteísta, con el que se conocía a la generalidad de los estudiantes para diferenciarlos de los que tenían beca en los colegios.

          Consistía en una capa de tela gruesa, "de paño veintidoseno de Segovia", aseguraba Vicente Martínez Espinel en su Vida del Escudero Marcos Obregón, que llegaba hasta el cuello y que carecía de esclavina, por lo que se anudaba gracias a dos cordones que colgaban de un cintillo que fileteaba su extremo y en el que los escolares prendían las cintas de los corpiños de sus amantes.

          Ya en La Razón de Amor, poema de principios del siglo XIII, un escolar recibe una cinta de su amada en prenda de amor:

          "Ela conocio mi cinta man a mano – qu´ela ficiera con la su mano".

          Este puede ser el precedente más antiguo del que se tiene conocimiento de la costumbre estudiantil de prender en las capas las cintas de los amores o seres queridos.

          El manteo se remataba con una franja de paño picado con la que solía adornarse su parte inferior, y que recibía por nombre "tirana". Por tirana se entiende también un tipo de canción popular española, lo que puede hacer pensar en su origen estudiantil.



           Precioso dibujo de Méndez Bringa (1916) mostrándonos a un estudiante seguramente haciendo el camino de vuelta a casa en época vacacional, con su loba, manteo, bicornio y su guitarra para ganarse el sustento.



           Diversas representaciones de estudiantes procedentes de romances en pliego de cordel. En todos ellos, el estudiante aparece indefectiblemente, como mínimo.con su manteo y su chambergo.

          Loba, manteo y bonete debían ser de unas calidades de tela determinadas, excluyendo las sedas, pero nada se dice del color en que debían de confeccionarse.

          En principio, dado el carácter expresado en la normativa y la insistencia en la honestidad, es posible considerar que debía excluirse todo colorido en los hábitos.

          Sin embargo, no hemos de estimar que el color era negro, como tampoco lo eran todas las vestiduras eclesiásticas.

          Los escolares podían introducir alguna variedad pero se debía eliminar, sobre todo, en los lutos reales, cuando de una manera especial se pedía a todo el gremio universitario que se esforzara por ajustarse a un patrón respetuoso.

          En general, podemos considerar a priori que los universitarios llevaron con gusto su atuendo. Sin embargo, y sin que falten ejemplos de la adaptación e identificación de profesión e indumentaria, también han trascendido muchos testimonios de oposición a tales atavíos.

          Las razones del rechazo a los manteos son sin duda varias. En primer lugar no podemos olvidar que los hábitos identifican, pero también igualan.

          Los estudiantes, élite cultural, no presentaban la misma homogeneidad en el ámbito económico.

          Sus posibilidades eran muy diferentes, oscilando entre los escolares pobres que vivían de su trabajo o de su picaresca y los que llegaban con los bolsillos bien repletos y estaban respaldados por las fortunas de sus padres.

          Los había hidalgos y plebeyos, pero si respetaban tajantemente las normas no presentaban en apariencia ninguna diferencia.

          En este sentido, la posibilidad de igualar que tenía el hábito podía ocasionar una doble respuesta.

          Por una parte, gracias a él, algunos jóvenes podían ocultar su humilde origen; si bien para algunos las limitaciones económicas eran tantas que los viejos paños de sus lobas no escondían nada.

          Pero, por otra, no faltaban varones a quienes el hábito les impedía lucir sus mejores galas, con las que podían demostrar el lugar que ocupaban en la estratificación jerárquica de la sociedad.

          Los primeros podrían pretender una ascensión social a través del vestido; los segundos la rechazan porque no aportaba nada relevante a su ser social.



           Retrato de un estudiante posando en ropa estudiantil. Se trata del estudiante Cabrera. Vestimenta austera, bicornio, y manteo terciado. Forma típica de lucir dicha prenda por el colectivo estudiantil.

          Esto por lo que respecta a los hábitos de San Pedro, que en lo referente a los demás que usaban los estudiantes no existía un patrón fijo, sino que se sometían a los vaivenes de la moda, que influiría incluso en las tres prendas eclesiásticas.

          Ejemplo de lo anterior es la adopción por parte de los estudiantes del sombrero gacho o chambergo, y que el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española define como “sombrero de copa más o menos acampanada y de ala ancha levantada por un lado y sujeta con presilla, el cual solía adornarse con plumas y cintillos y también con una cinta que, rodeando la base de la copa, caía por detrás”.

          Mas los escolares no colgaban de la presilla plumas o cintillos, sino la cuchara necesaria para tomar la sopa de los conventos, por lo que se les conocía con el nombre de sopistas o caldistas.



           (Izq.) De nuevo volvemos al cuadro de Martín de Cervera, y observamos los distintos tipos de sombreros con que se tocaban los estudiantes. Así junto al bonete, vemos un chambergo en forma acampanada.

           (Der.) Y otro chambergo que empieza a tomar ya cierta forma, dejando caer un ala y ligeramente levantando la otra. Ésta con el tiempo se fijaría con una presilla o en el caso de los sopistas con una cuchara.



           (Izq.) Nuevo grabado de época. Cada vez la deformación del chambergo es mayor y el pliegue del ala más evidente.

           (Der.) Aquí el estudiante luce su cuchara en el bicornio. Por otra parte y tal y como comentábamos antes, lo raído de sus vestimentas no pueden ocultar su evidente pobreza. Por esa razón, aunque los estudiantes tuvieran una uniformidad a la hora del vestir, la calidad de sus paños y su estado de conservación decían mucho de su linaje o estrato social.

          El barón Charles Davillier y Gustave Doré, en su libro "Viaje por España", recogen, entre otras, las siguientes coplas populares:

          Las armas del estudiante
          Yo te diré cuáles son:
          La sotana y el manteo,
          La cuchara y el perol.
          Desde que soy estudiante,
          Desde que llevo manteo,
          No he comido más que sopas
          Con suelas de zapatero


          Chambergo y manteo sufrirían una nueva modificación a consecuencia del bando provocador del conocido como Motín de Esquilache (1766), que ordenaba apuntar sombreros y recortar capas para evitar que los portadores de tales prendas llevaran armas y ocultaran su rostro.

          Los estudiantes levantaron las dos mitades de las alas del chambergo por encima de la copa y las sujetaron con la presilla, dando lugar al sombrero de medio queso o tricornio, llamado así por su característica forma triangular; pero no recortaron los manteos como recomendaba el decreto, tan sólo aumentaron el tamaño de los cordones que fileteaban su cuello atándolos sobre el pecho tras pasarlos por bajo de las axilas, con lo que se podía comprobar que iban desarmados.

          El tricornio, con los años fue perdiendo su acentuada forma triangular y terminó denominándose "bicornio"



           "Una broma picante", ilustración de Emilio Sala (1902).

          Aquí nos encontramos con un estudiante con su tricornio absolutamente ladeado, era la forma habitual de llevarlo, y la cuchara de palo prendida en él.

          Poco a poco fue decayendo la sotana por dos razones fundamentalmente, la progresiva independencia de los estudios de su origen eclesiástico, y la generalización de los “trajes de gentes”, mucho más cómodos que la prenda talar.

          Los escolares ricos comenzaron a vestir en corto para viajar y andar de noche por las villas donde cursaban sus estudios, primeramente empleando la sotana corta y luego el traje de galán, pero adaptándolo (aunque a veces no ocurría así) a las reglas contenidas en las Constituciones Universitarias, principalmente el uso obligatorio de colores oscuros, preferentemente el negro, prohibición en el uso de determinadas calidades de tela como la seda, de adornos costosos como pieles y joyas, de acuchillados, de camisas labradas, de polainas, de guantes adobados, etc.



           "Estudiantes de la Tuna viajando con los arrieros" Esta ilustración de Gustave Doré realizada en su viaje por España nos muestra las condiciones en que viajaban los estudiantes.

          Evidentemente, y aunque las condiciones de viaje no eran tan crudas para todos, el traje talar no era precisamente el más cómodo.

          El "traje de gentes" se componía de coleto (casaca con mangas que cubría el cuerpo ciñéndolo hasta cintura, y que tenía unos faldones que no pasaban de las caderas), bajo el que se encontraba la camisa de color blanco que sobresalía del coleto por cuello y puños gracias a las lechuguillas, denominadas así por su forma parecida a la de las hojas de lechuga; las calzas (prenda ceñida que cubría muslo y pierna llegando hasta la cintura) con su soleta (pieza de cuero que se remendaba a la planta del pie de las calzas); gregüescos acuchillados, (calzones anchos con una serie de cortes verticales que dejaban ver otra tela de distinto color) que más tarde serían sustituidos por las calzas folladas que llegaban a las rodillas a las que se ajustaban con ligas o cintas de tela negra; y zapatos negros con hebilla.
          José García Mercadal en su libro, Estudiantes, Sopistas y Pícaros define las calzas folladas como “especie de gregüescos muy huecos y arrugados, en forma de fuelles, donde los estudiantes solían esconder las gallinas hurtadas al alejarse de los mesones"

          Como prendas típicas de los colegiales, estudiantes de los Colegios -tanto Mayores como Menores-, estaban el manteo y la beca, cuyos colores servían para distinguir la pertenencia del estudiante a un determinado establecimiento educativo.

          La beca, en sus orígenes, no era como la conocemos ahora. Nos relata Blanco White en su autobiografía que “se dobla por la mitad como formando un ángulo y manteniendo la doblez delante del pecho, se echan las dos mitades sobre los hombros de manera que bajan por la espalda hasta cerca de los talones.

          La parte que cuelga del hombro izquierdo se hace mucho más ancha a unos dos pies del extremo y en ese lugar tiene un anillo circular de madera, de una pulgada de espeso cubierto con la misma tela”.



          La parte de la beca de la que cuelga el anillo circular es la chía, y el anillo recibe el nombre de rosca.

          La rosca con el tiempo se fue independizando de la beca dando lugar a la gorra, pero conservaría el color; de su uso por parte de los estudiantes más humildes que subsistían del caldo de los conventos derivó el apelativo capigorrista o gorrón, y la expresión “comer de gorra”, que indicaba precisamente la gratuidad que le era propia.

          Como vemos el origen de la beca era noble y acabó siendo un símbolo de identidad corporativa del gremio estudiantil, con la salvedad de que la rosca ya no cubría la cabeza sino que se dejaba caer por la espalda.



           (izq.) Estudiante del Colegio de los Irlandeses de Salamanca

           (centro) Vemos la beca, y sobre todo la parte que más nos interesa es la que cae por la espalda y es recogida por el brazo izquierdo, la chía.

           (der.) La rosca forrada de tela del mismo color, hizo las veces de tocado, pero los colegiales con el paso del tiempo se limitaron a dejarla caer por la espalda y se cubrieron con el bonete, que porta este estudiante en su mano derecha.



           Tallas de madera representando a un colegial portando beca de su colegio mayor.

           Otro talla de la misma época. Si comparamos ambas, aparentemente iguales, podemos observar como el distinto color ropas y sobre todo de su beca, nos está indicando que se trata de estudiantes pertenecientes a colegios diferentes.

          Desde 1773 profesores y escolares debían usar traje de paño de fabricación nacional, hasta de segunda clase y color honesto, y en verano de seda lisa sin guarniciones.

          Sólo podían llevar en todo tiempo trajes de seda el rector, el maestrescuela, los doctores, maestros y licenciados por Salamanca.

          La obligatoriedad en el uso de las ropas académicas quedó reducida para los estudiantes a los días festivos, en los que vestían manteo y sotana negra de bayeta hasta el zapato con alzacuello blanco, chupa, calzón, chaleco de paño negro, sombrero de tres picos con presilla y calzado decente.



           La Universidad de Cervera en 1808.

          La ilustración nos muestra lo que podía ser un día festivo a juzgar por las galas que lucen todos, desde el clero a los estudiantes, donde todos aparecen uniformemente vestidos y arreglados.

          En 1835 quedó definitivamente suprimido el traje escolar. Algunos escritores y periodistas dieron a este hecho una trascendencia mayor que la que verdaderamente le correspondía.

          Julio Monreal, por ejemplo, concedió a la abolición del traje académico en su artículo "Correr la Tuna" publicado en el Almanaque de la Ilustración Española y Americana en 1879, la siguiente lectura: “Por fin vino un día funesto para la tuna. Mandose, de orden superior, suprimir tricornio, manteos y sotanas, y por más que diga el refrán que el hábito no hace al monje, desde aquella fecha perdieron los escolares sus antiguas tradiciones”.

          Como hemos podido ver, la historia del traje estudiantil es un compendio de prohibiciones, desde su inicio hasta su extinción.

          Nace sin un patrón definido de cómo debería ser, y sí de cómo no debía ser, y su desaparición también se recubre de ese manto prohibicionista que le había acompañado a lo largo del tiempo.

          Un interesante documento que avala lo anterior es el conservado en el archivo Universitario de Barcelona, referido a la Universidad de Cervera, donde D. José Ginés Hermosilla, director general de Estudios y eminente humanista, ordena el 8 de octubre de 1835 se prohíba el traje talar a los alumnos de la Universidad, por considerar que no está en armonía con las costumbres del siglo, acostumbrando a los jóvenes al desaliño y decoro impropio a las personas bien educadas.



           Estudiante de la Universidad de Cervera. Aunque las nuevas modas se han ido imponiendo, manteo y tricornio se mantienen.

          Posiblemente, antes de comenzar mi charla, algunos de ustedes tuviera alguna duda sobre el origen del traje de tuno; ahora, casi finalizada, tendrán con toda seguridad muchas más.

          En este brevísimo repaso a la historia hemos visto retazos que nos recuerdan a la tuna y a los tunos: tricornios, manteos, alguna que otra guitarra pero no hemos encontrado el maniquí ideal con el que identificarnos.

          El traje que muchos hemos identificado durante años con una tradición que venía de siglos no es más que un invento de finales del siglo XIX de las comparsas de carnaval.

          Muchos de estos grupos musicales adoptan ropas estudiantiles a supuesta semejanza de las de los antiguos moradores de las universidades españolas.

          Entre estas comparsas alcanzó gran renombre la denominada Estudiantina Española que en 1878, y coincidiendo con las fiestas de carnaval, decide viajar a París llevando consigo sus guitarras, flautas, violines, vihuelas, bandurrias y panderetas.

          El éxito de la experiencia es recogido por "La Ilustración Española y Americana", el 15 de marzo de ese mismo año, donde, con gran profusión de grabados, nos ofrece una crónica entusiasta y detallada del periplo, y lo que más nos interesa a nosotros: una fiel descripción de sus vestimentas.



          El articulista se encuentra en la Plaza de la Opera con la Estudiantina Española, y relata lo siguiente:

          "…y desfilando por delante de nosotros, nos dio ocasión para examinar los ricos trajes de los sesenta y cuatro individuos de ella, que así se parecían á los de los genuinos estudiantes que por las aulas de Salamanca y Alcalá arrastraban bayetas, como los vestidos de las pastoras del teatro á los de las verdaderas zagalas que pasan la vida entre zarzales:

          jubón y greguescos de terciopelo negro con botones de acero, y mucho cuello de encajes: medias de seda, también negras:

          zapatos de charol con lazo de igual color y hebilla de acero:

          guante blanco de cabritilla:

          gorra de terciopelo con un nudo de cinta amarilla y encarnada en unos pocos: en los más, sombrero apuntado (claque d'arlequin, dicen los periódicos de aquí), y una funesta cuchara a guisa de escarapela: tal era el atavío de estos bachilleres, más o menos auténticos, que doctores de los más encopetados se hubieran dado con un canto en los pechos por tener en el siglo XVI para presentarse en la procesión del Corpus."



           La Estudiantina Española, el 6 de marzo de 1978, en el jardín de Las Tullerías, en París.

           Ildefonso de Zabaleta y Joaquín de Castañeda, presidente y vicepresidente de la Estudiantina Española.

          Dura crítica a la Estudiantina Española la realizada por el comentarista de la "Ilustración Española y Americana" en cuanto a la rigurosidad de su vestimenta, que igualmente podría aplicarse al resto de las comparsas de carnaval y estudiantiles.

          Unos y otros se copian, cambiando apenas detalles a su conveniencia. Se generaliza el uso del jubón.

          Al principio sencillo, sin adornos, para acabar con los años afarolado. El manteo terciado deja su paso a la capa adornada de cintas y escarapelas –éstas también sobre los instrumentos–.

          Se introducen también exagerados cuellos de encaje y puñetas, y el bicornio con la cuchara, símbolo por excelencia de los sopistas, alcanza gran protagonismo.
          Veamos algunos ejemplos:



           (izq.) Tuna de Santiago, 1877.

           (der.) Estudiantina cordobesa, 1891.



           (izq.) Estudiantina Española de Valparaíso, Chile 1891.

           (der.) Estudiantina Valenciana de la Facultad de Medicina, 1905.



           (izq. )Tuna Escolar de Veterinaria de León, 1914.

           (der.) Grupo de guitarras del Real Centro Filarmónico de Córdoba "Eduardo Lucena", hacia el año 1922.

          Para concluir, una curiosidad. Si repasamos los testimonios gráficos de la época, finales del XIX y principios del XX, que es cuando el traje de tuno empieza a tomar cuerpo, extraña la ausencia de una prenda: la beca.

          Ésta, con ser el elemento más apreciado de la vestimenta, y por cuya conquista hoy en día se pasa un duro pardillaje, se incorpora al traje hace solamente 50 años.


            4:20 p. m.:: 3 Comentarios:: Enlace de este posts::

            lunes, noviembre 20, 2006

            Abancay de mis amores

            ABANCAY DE MIS AMORES




            Bueno después de muchos días de caña y farra uno que otro roncito jolgorio juvenil y fiesta tuneril en abundancia solo puedo decir que fue una gran experiencia de tuna el viaje vivido este 3 y 4 de noviembre supuestamente pero yo me di de largo hasta el 19 jejeje que gran tercer encuentro de tunas el realizado por la tuna de la universidad tecnológica de los andes UTEA.

            El viaje tubo todo lo que se puede pedir de un encuentro de tunas y lo mejor de reencontrase con viejos hermanos de tuneria fue ganar nuevos hermanos cofrades del negro ministerio a los cuales hoy extraño mucho y desde aquí les quiero decir gracias totales tuna UTEA de parte de la tuna Cantuteña y de este fiel servidor.

            Los mas gallardos galantes y gentiles donde quiera que se vea son los tunos de la UTEA.

            ¡Aupa tuna¡


              4:27 p. m.:: 0 Comentarios:: Enlace de este posts::

              martes, octubre 24, 2006

              ¿Que es la Tuna?

              ¿QUE ES LA TUNA?




              La Tuna es una institución universitaria de carácter cultural que tiene sus orígenes en la tradición (usos y costumbres) heredada de los estudiantes varones españoles del siglo XIII. (Siglo de Oro español).

              Depositaria de estas tradiciones, la Tuna hoy en día trata de mantener inalterado el espíritu trovador, romántico y caballeresco que nos ha caracterizado a lo largo de casi 8 siglos.

              Es la tunería un mester donde encontramos ritos y simbología muy particulares y con una expresión propia, es pues digna de considerarse como un arte. Así pues se considera que hace falta más que tañer un instrumento para decirse un buen tuno.

              El común denominador de las verdaderas Tunas es el espíritu aventurero y despreocupado, el salir de noche y buscar (sin dinero gracias a Dios), experiencias nuevas que compartir con los hermanos de esta noble cofradía y porque no el corazón de nuestra bien amada fémina.

              Así pues, para que un grupo se pueda considerar Tuna, deberá contar al menos con las siguientes características:


              Ser Varones.
              Ser Universitarios (entiéndase como algún día haber ingresado a la universidad como estudiante).

              Representar a una Universidad.
              Tañer instrumentos propios de Tuna (Bandurria, Laud, Guitarra, Pandereta).
              Vestir correctamente y a la usanza tradicional de las Tunas en donde el color predominante es el negro.
              ¿Cómo nacen las Universidades?

              En el año 1212 bajo el reinado de Alfonso VIII, se fundó en Palencia el primer " Studium genérale”. Con el paso del tiempo estos estudios generales dan lugar a las universidades, que eran privilegio de los jóvenes nacidos de noble cuna, pues las carreras eran muy costosas y estaban fuera del alcance de la gente de medianos recursos.

              En 1348 cuando subió al trono de España Alfonso X, " El Sabio ", la Real Academia Española, por orden suya, lanzó una convocatoria a todos los jóvenes que desearan ingresar a alguna universidad para presentar un examen de ciencias y artes. Aquél que lo aprobara estaría becado.

              Muchos nobles se sorprendieron porque consideraban inconcebible que gente del populacho se mezclara con hijos de nobles de las más altas esferas.

              Para poner remedio a esta nueva situación, la Real Academia decreto que todos los becados llevaran sobre su uniforme una banda de tela con el color de su facultad, (La Beca), para poderse distinguir; y aunque de mala gana, la disposición se acató.

              Los nobles comenzaron a cerrar sus círculos segregando a los becados. Esto propicio que entre los últimos comenzara a nacer una camaradería con la que no importaba de qué región vinieran, y algo común entre ellos era su aversión por los nobles.

              ¿Cuándo se formaron las Tunas?


              Fué en el siglo XVI cuando se formaron las tunas tal y como hoy las conocemos. Los sopistas se acogieron a la "Instrucción para bachilleres de pupilos" dictada en 1.538, norma que ofrecía vivienda a los estudiantes que no podían costearla.

              En ellas no podían mezclarse estudios diferentes y eran dirigidas por los estudiantes más antiguos, a los que se llamaba "bachilleres de pupilos", pues además debían apoyar en sus estudios a los bobos o estudiantes nuevos. Estas casas eran, por sus características, habitadas mayoritariamente por sopistas, y nunca fueron ejemplo para el estudio serio, y así en el libro "La vida del Pícaro Guzmán de Alfarache" encontramos:

              “. . . no querían ver libro, ni atender a lo que habían venido a la Universidad; jamás se les caían las guitarras de las manos, daban mucho entretenimiento, cantaban muy bueno sonetillos y siempre tenían de nuevos, y los sabían hacer muy bien y pasar el instrumento".

              Así, los pupilos que querían formar parte de las camadas sopistas, se convertían en escuderos de estos a cambio de que les instruyeran en su arte, lo cual permitía a los sopistas llevar una vida similar a la de los estudiantes ricos.

              Los nuevos que esto decidían, debido a su inexperiencia, eran el centro de la broma en las correrías de sus maestros, pero una vez terminado el pupilaje, el nuevo era admitido como uno más, y así en el libro "Historia de la vida del Buscón" de Quevedo, se hace referencia a estas costumbres que todavía hoy perduran:

              "Viva el compañero, y sea admitido en nuestra amistad; goce de las preeminencias de antiguo; pueda tener sarna, andar manchado y padecer el hambre que todos!".


                8:35 p. m.:: 1 Comentarios:: Enlace de este posts::

                Los goliardos y los sopistas

                LOS GOLIARDOS Y LOS SOPISTAS


                Goliardos actuales


                Los Goliardos

                En la baja edad media, el clérigo tenía una imagen agigantada de sí mismo, ya que el latín era una lengua que servia como elemento primordial de internacionalización, y él, como estudioso y poseedor único de la cultura latina y las sagradas escrituras, tenía acceso a la poesía y la ciencia.

                Los goliardos eran auténticos intelectuales, hombres cultos que criticaban con su vida y obra, todo lo que no estaba conforme a la verdadera naturaleza humana.

                No eran herejes, sino anticlericales y por ello se les consideró como elementos peligrosos para el poder de la iglesia, por lo que fueron perseguidos y quemados sus textos.

                Se auto nombraron Goliardos por que afirmaban descender del gigante Golias, emparentado con el Goliat bíblico.

                Los Goliardos presentaron dos rasgos comunes:

                La pobreza, no como un voto religioso, sino como una molesta realidad.

                La marginación, la mayoría no fueron clérigos privilegiados, aposentados en conventos o abadías, con bibliotecas y costumbres confortables.

                Vivieron al margen de trovadores (los cuales cantaban las hazañas de héroes y ejércitos en los salones reales aristocráticos.) y de los juglares, (que participaban del mundo del bajo pueblo, viajando de villa en villa.).

                Acaso tendremos que ver en ellos a una casta de intelectuales nefastos o terribles, que encarneció todo, que cuestionaron todo y que gustaban de entregarse, en su miseria errabunda, a la sensualidad y a la embriaguez, al canto de taberna.

                Los goliardos vivieron como su poesía, una expresión libre, que utilizaba la misma lengua que los letrados, que suponía su misma preparación; pero que se apartaba de las metáforas clásicas y entonaba con rima exorcismos, peticiones de limosna, reflexiones sobre el destino del hombre y entonaban también rimas a la alegría, a la euforia por la embriaguez y el vino, encarneciendo lo bello, lo bueno, lo sagrado y lo profano.

                Su poesía muestra un aparente desaliño y frivolidad, pero al penetrar en el concepto de sus poemas, se descubre un profundo conocimiento del hombre así como una fuerte actitud crítica.

                El goliardo plasma sobretodo un carácter de libertad y plenitud, al mismo tiempo que aprecia a la fortuna como lo más cercano a su propia inconstante vida, ya que el mundo mismo solo se rinde a los pies de ella (realeza, dinero, amor y juventud.).

                La Libertad es de aquellos que han abatido toda regla, todo límite, toda buena manera o candado intelectual, moral o social.

                Estos seres se reconocen de la misma naturaleza de la fortuna y se convierten en los hijos escogidos de esta verdad.

                Los goliardos tratan de proponer cierta constante en la vida: La Conciencia de la propia inconstancia humana, como una visión de los valores en los que la naturaleza humana cree sustentar sus propias debilidades y carencias.

                Criticaron además de los valores morales, a los órdenes sociales y políticos, pues en sus escritos se iguala a los reyes con la condición humana, que la fortuna eleva o abate.

                Así mismo, criticaron certeramente contra la organización eclesiástica, pero no con un afán destructor, sino que a pesar de la vida sensual y disipada de las tabernas (contraparte de la vida eclesiástica), se avista una virtud de dignidad humana: La Nobleza.

                Nobilitas hominis mens est, deitatis imago
                La nobleza del hombre es la mente, imagen de lo divino

                Nobilis est ille quem virtus nibilitavit
                Noble es aquel que lo ennobleció la virtud

                Degener est ille quem virtus nulla beavit
                Vil el que la nobleza en nada logró hacer dichoso

                Estas paradojas forman parte de una esencia, de un descubrimiento profundo, de un intento por unir una comprensión más cierta de la vida humana.

                Se contempla entonces a los Goliardos, no solo como el vicio ostentoso, sino como una sistemática entrega a la vida, comprendiendo a profundidad el destino humano: Inconstante; a la naturaleza humana: Inconstante, en que forman parte de la fortuna, las virtudes y los vicios, unidos en la conciencia del ser humano.

                Todo esto ya no es eclesiástico, ni vicioso, ni un canto a la virtud, es una comprensión de la naturaleza humana.

                El espíritu Goliardo, auque fue de ruptura en su inicio, se convertiría en una tradición que avanzaría indeteniblemente hacia el Arcipreste de Hita y se fusionaría con la nueva elegancia del Renacimiento y llegaría como una fuerza incontenible a los cofrades, en su misma lengua, por que lo sagrado y lo profano eran propiedad de un mismo grupo, de los clérigos, de los verdaderos letrados.

                Sordos a la poesía heroica, a las guerras de los reyes y caudillos, apartados de las salas señoriales y principescas, fuera de las bibliotecas y reposadas cámaras del alto clero, al margen de la proliferación de poemas en lenguas vulgares, de reinterpretaciones de poemas clásicos en lengua vulgar y demás cantares, al margen de todo, estos monjes crean su propia orden:

                La orden de los errantes, (Cum in orbem universum.).

                Vestidos con raídos sayales se volcaron antes que los Minnesinger hacia la rima, al amor puro y sensual, hacia la libertad jocunda y sensual de cantar.
                Maestros vivaces y decididos a conquistar la vida, los Goliardos fueron los primeros poetas que desde la baja edad media, tendieron sus manos hacia la irrefrenable vida real, desde donde aún los escuchamos.


                Antiguos sopistas


                Los sopistas

                Los sopistas eran estudiantes pobres que con sus músicas, simpatía y picardías recorrían figones, conventos, calles y plazas a cambio de un plato de sopa (cosa que les otorgó el nombre) y de unas monedas que les ayudaban a costear sus estudios.
                Cuando anochecía y una vez sonaba la campana de queda o recogida, salían a rondar los balcones para enamorar a las féminas que pretendían. Recibían el nombre de sopistas porque de ellos se decía que vivían de la sopa boba; siempre iban provistos de cuchara y tenedor de madera, lo que les permitía comer en cualquier lugar donde se les presentaba la ocasión.
                Estos cubiertos de madera eran distintivo de los sopistas, siendo en la actualidad símbolo de todas las Tunas Universitarias.

                Era esta la versión española de un fenómeno generalizado en toda Europa durante la Edad Media y que se conoció con el nombre de Goliardos, los cuales representaban la bohemia universitaria viviendo como juglares y trovadores.

                La primera referencia escrita a los sopistas data del año 1.300 y apareció en el "Liber constitutionem" de la Universidad de Lérida, donde se prohibía las rondas nocturnas de los escolares y se condenaba a los rondadores a la pérdida de los instrumentos, pues rompían el silencio y descanso de la ciudad.

                En 1.348, Alfonso X "El Sabio", se refiere a los sopistas en "Las Partidas", diciendo: "Esos escholares que trovan y tañen instrumentos para haber mantenencia".
                De la misma época es la obra "Razón de amor y denuestos del agua y el vino", cuyo autor se retrata en la introducción: "Un escolar la rimó, que siempre dueñas amó".
                Y en ella se alude a las cintas de amor que prenden sobre la capa del escolar, por una de las cuales una dama reconoce al protagonista en la oscuridad de la noche.

                El Arcipreste de Hita compuso más de diez pliegos de cantares para "escolares que andan nocherniegos e para muchos otros por puertas andariegos", y en su "Libro del buen amor" hace referencia al carácter mendicante de estos estudiantes: "Señor dat a escolar que vos viene a demandar. Dat limosna o ración faré por vos oración".

                Como muy bien expresa D. Emilio de la Cruz y Aguilar en sus "Chrónicas de la Tuna", "A pesar del paso y cambio de los tiempos, los tunos siguen siendo viva credencial de la juventud de siempre, los mismos antiguos juglares y trovadores escolares que siguen en el mester, los entrañables y nocherniegos universitarios que, desde hace muchos siglos, sucediéndose a sí mismos, recorren rondando el mundo, cultivan los instrumentos populares y practican un género de música entroncada directamente con las albadas medievales o los cantos escolares pobres, testificando así este fenómeno cultural único . . . "

                Por último, recordar a Jiménez Catalán y Sinués y Urbiola, historiadores de la Universidad de Zaragoza, cuando decían que:
                " . . . de estas comparsas de tunos y sopistas salieron hombres que gobernaron a España y ocuparon puestos preeminentes en las letras, la política y el foro".


                  7:56 p. m.:: 1 Comentarios:: Enlace de este posts::

                  La etapa del pardillo

                  LA ETAPA DEL PARDILLO




                  Una de las tradiciones más arraigadas en el mundo de la Tuna es el periodo de aprendizaje, que permite a todo el que desea pertenecer a dicha institución adquirir la experiencia y el grado de madurez necesarios para sobrevivir a los múltiples avatares que el destino puede depararle.

                  Esta costumbre viene heredada de los orígenes de la Tuna, jóvenes estudiantes que acudían a la Universidad, y que se ponían en tutela de los ya veteranos para conocer los secretos de la vida universitaria, y adquirir destreza en sus empresas, a cambio de prestarles ayuda en sus menesteres. De esta soledad se hacía eco el Lazarillo de Tormes:

                  "Verdad dice éste, que me cumple avivar el ojo y avisar, pues solo soy, y pensar cómo me sepa valer " (Lazarillo)

                  En la Antiguedad

                  Ciertamente, los tratos dados a los recién llegados en los Colegios y Universidades Españoles por parte de sus compañeros eran un tanto "especiales":

                  " Entré en el patio, y no hube metido bien el pie, cuando me encararon y empezaron a decir: -"¡Nuevo!". Yo por disimular di en reír, como que no hacía caso; más no bastó, porque llegándose a mi ocho o nueve, comenzaron a reírse... (El Buscón)

                  El recién llegado, se encontraba ante un mundo que no conocía, y un tanto hostil, frente a la "alegría" del resto de sus compañeros:

                  " ¡OH dulce vida la de los estudiantes! Aquel hacer de obispillos, aquel de dar trato a los novatos, meterlos en rueda, sacarlos nevados, darles garrote al arca, sacarles la patente, o no dejarles libro seguro ni manteo sobre los hombros! “(Guzmán de Alfarache)

                  Incluso se podía leer:

                  "Las burlas que padecen los novatos, no sólo son exquisitas, sino de mucho pesar, en cuyo sufrimiento suele quebrarse la correa del más fino redomado." (El Pasajero)

                  Ante tamañas perspectivas, el recién incorporado se solía acoger a la tutela de algún veterano, que le protegiera de excesos y escarnios, y que le sirviera de guía durante su aprendizaje, tras lo cual, pasaba a formar parte de ese grupo de estudiantes:

                  "¡Viva el compañero, y que sea admitido en nuestra amistad. Goce de las preeminencias de antiguo. Pueda tener sarna, andar manchado y padecer la hambre que todos! "(El Buscón)

                  El periodo de Aprendizaje

                  En la actualidad, las cosas ya no son ni mucho menos tan graves (que consuelo), y lo que la Tuna ofrece, es una perspectiva ante la vida universitaria más fresca, desenfadada, divertida y sobre todo, diferente.

                  Este periodo, en el cual el recién llegado y aspirante a Tuno suele ser denominado pardillo, suele durar alrededor de un año (dependiendo de las habilidades de dicho pardillo) y, con él, se pretende que adquiera el suficiente conocimiento de sobre la tuna y vital para llevar adelante las empresas que como tuno pudiera emprender.

                  Durante este periodo, tendrá que pasar por:
                  Muchas Pruebas requisito imprescindible para que cualquier estudiante sea admitido como aprendiz y aceptado como miembro provisional de la Tuna.


                    7:54 p. m.:: 1 Comentarios:: Enlace de este posts::

                    Porque viajaba y viaja la tuna

                    PORQUE VIAJABA Y VIAJA LA TUNA




                    Una de las costumbres que la inquietud, el hambre o la necesidad (ya en forma de huida o de supervivencia) más prodigó entre los antiguos pícaros, fueron los viajes y deambuleos a la buena de Dios.

                    Muchas veces, existían razones insoslayables, pues los sustentos del lugar escaseaban, y había que moverse para encontrarlos en nuevas tierras.

                    En sus viajes y andanzas, acostumbraban a juntarse, formando cuadrillas que literalmente arrasaban por dónde pasaban, y raro era el que, viajero o visitado, no salía trasquilado del encuentro, ya en su bolsa, ya en su granero.

                    En los viajes, muchos pícaros de postín, y sobre todo los universitarios, buscaban dar un sentido distinto a su vida, llenándola de aventura, y en busca de lo desconocido. Durante los viajes, aprendían los trucos y secretos de la supervivencia (el hambre agudiza el ingenio), y aunque no sin sinsabores, una filosofía especial impregnaba sus devaneos, tal cómo nos cuenta Diego de Villa roel:

                    " Pasaba en el desorden de los viajes muchos días y, por la noche, era el primer convidado a los bailes, los saraos y las bodas de todas castas. Entretenía a los circunstantes con la variedad de muchas bufonadas y tonterías, que se dicen vulgarmente habilidades, y aventajaba en ellas a cuantos concurrían en aquellos tiempos a reclamo de tales holgorios y funciones. ".

                    Con el tiempo, este espíritu de iniciación a la vida, a la aventura y a lo desconocido impregnó a los estudiantes de la Tuna, y desde entonces, los viajes son parte fundamental de sus actividades. Y algunos imprescindibles, como el Viaje de Novatos
                    La Tuna en el Mundo

                    Fruto de los viajes de los pícaros por toda Europa en los siglos pasados, y de esta tradición mantenida por la Tuna, ha sido que el número de Tunas crezca cada día más, extendiéndose su espíritu por toda Europa y Latinoamérica.

                    Siendo originarias de España, y poco después Portugal, las Tunas, como grupos eminentemente universitarios, se dieron a conocer mediante sus viajes por todo el mundo, y con ellas surgieron nuevas Tunas, que adoptaron y adaptaron esta tradición a sus formas y costumbres.

                    En Latinoamérica surgieron Tunas mucho tiempo después, fruto de la gran cantidad de estudiantes y viajeros que llevaron consigo a las Estudiantinas. Posteriormente, y ya en este siglo, se han desarrollado Tunas en Europa central, como en Holanda y Bélgica. Y eso no es todo, ahora mismo se ha creado una nueva Tuna en... ¡Irlanda! En fin, la Tuna es imparable.

                    . El Viaje Ideal
                    No hay porqué tener un objetivo antes de iniciar un viaje de Tuna. Tan sólo ganas de pasarlo bien, y de intentar volver llenos de historias que contar.

                    El viaje puede empezar sin itinerario ni tiempo fijado, y dejar que los acontecimientos y el destino decidan sobre ello. Es la mejor propuesta inicial, pues SIEMPRE, pienses lo que pienses, va a depender de los imponderables.

                    Otros, los de mayor duración, suelen tener objetivos diversos, todos tan válidos cómo los siguientes:
                    Turismo: conocer nuevas tierras, gentes, sabores, costumbres...
                    Rondas: ¿Dónde no irá la Tuna por una mujer?
                    Participar en un certamen: fenomenal excusa.
                    Contratos: mejor excusa todavía.


                    Resumiendo, el viaje tiene cómo objetivo único el poder contar lo que has vivido, y si has encontrado millones de amigos, si has aprendido nuevas canciones, si has encontrado la mujer de tu vida, si has descubierto las virtudes del Oporto, el Ribeiro, la Sidra, la Paella o el queso Holandés, e incluso si has decido quedarte en Puerto Rico otra temporadilla, mejor que mejor.


                      7:38 p. m.:: 0 Comentarios:: Enlace de este posts::

                      miércoles, octubre 11, 2006

                      El origen de los parches

                      EL ORIGEN DE LOS PARCHES




                      Los jóvenes de todas las condiciones que deseaban estudiar acudieron a solicitar su beca, y empezaron a frecuentar las ciudades universitarias de Santiago, Alcalá de Henares y Salamanca.
                      Como a veces los becados vivían muy lejos de la universidad, tenían que arrendar un cuarto dentro de la comunidad, pero para pagarlo tenían que dejar de comer, algo inconcebible.

                      Fue entonces que se reunían varios grupos de muchachos en iguales condiciones y con citarás, tricordios, laudes, flautas y guitarras; recorrían conventos, calles plazas y sobre todo mesones y tabernas, que en vez de darles dinero,les invitaban una botella de jeréz o tintorro, y el tabernero les daba una mezcla de sobras, llamada sopa boba, sin cobrarles nada, gracias a su música, simpatía y picardía.

                      Debido a esta animosidad fue que, indirectamente, les llamaron SOPISTAS, predecesores de los actuales tunos; otras veces no tenían dinero ni para comprarse el tricornio, ( gorro de tres picos ), ni la capa, por lo que recurrían a algún noble altruista para que les regalara el sombrero y la capa. Entonces se les comenzó a llamar capigorrones y luego, nada más, gorrones.

                      La primera referencia escrita a los sopistas data del año 1300 y apareció en el " Liber Constitutionem " de la Universidad de Lérida, donde se prohibía las rondas nocturnas de los escolares y se condenaba a los rondadores a la pérdida de los instrumentos, pues rompían el silencio y descanso de la ciudad.

                      La mayoría de las veces, al regresar de cenar, los becados venían alegres y cantadores, por lo que los habitantes del rumbo al escucharlos, echaban cerrojo a puertas y ventanas, escondían a sus hijas y cebaban las pistolas corriendo la voz de alarma: " ! Ahí vienen los tunantes, ahí viene la Tuna ! ".

                      Se dice parche en la actualidad al hecho de tocar como antes en restaurantes, bodas, y otros lugares a cambio de dinero con el fin de cubrir o parchar una necesidad como pasajes para los viajes mantenimientos de instrumentos y otros.

                      Esto del parche es mas una tradición que un negocio ya que el tuno actual entra a la universidad para forjarse una carrera profesional.


                        5:33 p. m.:: 0 Comentarios:: Enlace de este posts::

                        El habito si hace al tuno

                        EL HABITO SI HACE AL TUNO




                        En el siglo XVI la Tuna consolida como institución y prolifera como agrupación musical representativa de cada núcleo universitario.

                        Es en este período que se ubica el uso permanente del traje de Tuno: traje corto de calle frente al antiguo y austero ropón o toga que los estudiantes llevaban en el aula, tiene, además el traje un calzón corto o bombacho, golilla blanca, camisa de puños de encaje debajo del jubón, calzas o medias negras y zapatos de hebilla, la capa se usa desde el siglo XV y el bicornio o sombrero de alas unidas en dos a la moda napolitana y por último en cintas y abalorios que adornan la capa.
                        Lucen también los tunos, objetos que, desde siempre, complementan y adornan su traje: El más importante es el Cubierto cuchara y tenedor- de palo o metálico que recuerda el oficio de sopista. Los tunos o sopistas llevaban el cubierto para comer la sopa (boba o, si había suerte, con tropezones) que les ofrecían a cambio de sus canciones.

                        El mester de sopista fue ejercido por el tuno en todas las épocas y hasta el siglo XIX.
                        La austeridad imperante en la España del siglo XVI por su monarca don Felipe II, dispuso que el vestuario fuese de luto riguroso, es por lo tanto esa la razón de el traje del tuno conserva hasta hoy su color tradicional como homenaje a las costumbres de ese siglo XVI.

                        Los tunos modernos de América desconocen, en algunos casos, esta información y recurren, para la confección de sus trajes a la ingeniería europea no correspondiente a la época que comentamos, y es así como hemos visto tuinas de todos colores, diseños y confección imaginables, hermosos en colorido, pero, ¡cuidado con deformar las tradiciones!.

                        El elemento más importante y trascendente de la indumentaria del tuno es, a no dudar, la beca.
                        La beca es una franja de paño de cerca de dos metros de largo, que se dobla por la mitad y se extiende en forma de V sobre el pecho, lleva bordado el escudo de la facultad, colegio o institución a la que pertenece.

                        De acuerdo a la tradición cada facultad se distingue por un color específico: Medicina y sicología usan el color amarillo; Las de derecho, rojo; las de magisterio, rojo con blanco: Filosofía, azul; ingeniería, rojo y negro; arquitectura, blanca. La beca fue desde los comienzos de las universidades el símbolo que distinguía a los alumnos que recibían un trato especial por su condición de becados.


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